sábado, 16 de enero de 2010

Suele pasar...

Este es un cuento que advierto, no es convencional y aunque así parezca, está muy lejos de ser real. Aquí no existe “El vivieron felices para siempre”, “su media naranja”, “amor a primera vista” y “el lucho por su amor contra los más temibles obstáculos”. Gran parte de mi vida me engañaron con dichas frases, esperando como princesa a que llegara ese príncipe azul. Ahora todo es claro, observo a mi alrededor, hago un diagnóstico y me doy cuenta que mi vida no es para nada similar a aquellas contadas en los cuentos cuyas letras siguen clavándose en mi mente.



¿Cómo uno sabe cuánto desamor se necesita sentir? ¿Cuánto rechazo tiene uno que vivir? ¿Cuántas promesas sin cumplir y mentiras se deben de escuchar? No lo sé y a ciencia cierta creo que nadie lo sabe…Pero he aquí la historia:

Dentro de un mundo donde existen 6500 millones de individuos, hubo un día, una hora y un lugar donde los pájaros callaron su canto, el viento se quedo perplejo y las nubes voltearon su cara con un atento fervor para presenciar el encuentro de dos seres que con sus almas empezarían una historia cuyo futuro era totalmente incierto. En esos momentos parecía que nada ni nadie impedirían que algo tan puro pudiera llevarse a cabo. Ellos serían la esperanza para aquellos cuyo amor migró, murió o simplemente no era del todo bien recibido. Su mundo no era rosa ni en su forma más tenue, ellos mismos pintaban con cada beso, con cada caricia un arcoíris que iluminaba a todo cual tocaran. Aun todavía jóvenes, nunca contemplaron que la Vida era algo impalpable y fugaz pero que cuya característica principal era ser malhumorada. No todos le caían bien y no todos podían disfrutar de sus más ricos y prestigiados adornos por no decir manjares. Ellos, chicos sin suerte alguna, fueron cubiertos por sus desfortunios y fue el amor que se les veía a flor de piel, la víctima. Primero una nube negra que le hacían llamar falta de comunicación hizo que se tropezaran la primera vez. Sin embargo una fuerza muy dentro de ellos los hacía sentir un impulso por estar uno al lado del otro, así que sin más tiempo que perder, esas rutas que parecían seguir dos caminos opuestos, hicieron que se encontraran al final en un punto. Ese punto no solo volvía embargarlos de felicidad, sino que además les daría dos sabias virtudes: paciencia y madurez. Intentaron hacer lo mejor posible y entregarse por completo, él prometió amarla siempre y el “Te amo” que salió de sus labios parecía sincero. La madre naturaleza fue tan sabia al juntarlos. Su perfección era tal que a pesar de ser seres completamente diferentes con funciones en la vida muy poco parecidas, se llegaron a llamar ella su luna y el su sol.



El eclipse más bello nunca antes visto, siendo el acto de amor más noble y sincero visto, sus pieles de seda eran cobijadas por besos llenos de pasión llegando a aquello que habían leído en el Viejo Testamento, el paraíso de los inmortales. Fueron bendecidos porque solo en los que rige el amor son capaces de vivirlo, sentirlo y verlo. El mundo parecía pequeño, los sueños ya no eran imposibles y eso que llamaban oscuridad era una cuestión del pasado. Ella como una Luna verdadera fue presa fácil y decidió bajarle todas las estrellas que él quisiera, ha sido la época en la que estas más han brillado, iluminando a todos aquellos que por algún motivo se involucraron con ellos. Dicen que a la Luna se le veía radiante y esplendorosa, por aquellos lagos transformando el agua en espejos para que en ellos se pintaran la cara de su amado la cual llevaría por mucho tiempo en su corazón. Ella nunca imagino que podía amar tan intensamente, ahora la felicidad estaba en sus manos, pero su único error fue pecar de ingenua porque la Vida, algo traviesa, no solo le arrebataría todo aquello que alguna vez amo, sino que ahora también le quitaba a su Sol.
Fue entonces cuando apareció un tercero, que hasta ahora no tiene indicios de haber existido, pero es como un fantasma, algo que sabes que existe pero que solo los creyentes son quienes lo perciben. Ese alguien no solo captaría la mirada de aquel ser amado, sino que lo haría confundirse a tal grado que el Sol dudaría de sus sentimientos por la Luna y no lucharía por lo que él había prometido muchas veces mirándola a los ojos, a partir de ese momento ella ya no era suficiente. Creció en él una necesidad por estar con aquella que ahora era dueña de su corazón, a lo mejor ni el mismo sabía que era lo que iba a pasar y seguramente no lo había pensado, pero tomo la decisión más inhumana posible. El sol decidió iluminar otros caminos y decidió alejarse de la oscuridad de la noche el día menos pensado sin decir ni una sola palabra. Así como llego, se marcho.

La Luna por mucho tiempo menguante, se preguntaba si algún día regresaría aquel ser que se había llevado su corazón entre sus manos, ese que por mucho tiempo no quiso entregar por miedo a ser lastimada. Su cara en forma de lágrima no solo reflejaba todo lo que ella sentía, ese vacío que solo la ausencia deja en uno pero que le dolía el hecho de haber sido engañada con palabras ahora sin sentido y sin sentimiento alguno, todo había sido mentira. Un día la luna pretendió buscar respuestas a todas esas dudas que nunca fueron aclaradas y decidió presentarse frente a la vida, ¿Porque la vida había sido tan dura con ella? La respuesta fue susurrada con tan bajo nivel auditivo que aun así no la ha podido escuchar del todo. Hasta hoy, la luna no sabe qué será de ella, cada vez las noches se vuelven más frías y silenciosas. Ella ha ofrecido una ofrenda a aquel dios del amor, pactando obligatoriamente con el dolor, ella ahora, gritara de dolor pero con la única condición que de su memoria no se borre toda aquella felicidad que él le otorgo en esos escasos meses juntos. Gracias a él conoció el amor y la entrega. Sus caminos vuelven a separarse, pero esta vez no zigzaguearán, si no que ahora son paralelos.

Ahora si uno voltea al cielo, lo único que ve es una ilusión del alma rota, un cielo que se ha nublado de dolor. La Luna perdió a su sol, y aunque hay mal que por bien no venga, valga tanta contradicción!! La tormenta se ha vuelto tan fuerte que no deja que la Luna vea el horizonte, ojala todos le prometieran al observarla a los ojos que su cuento de princesa merece un mejor final, por ahora los puntos suspensivos terminaran dicho escrito, no es un punto final, sino una puerta que le permitirá continuar, pasa el tiempo y con la frivolidad del sol, sin ser irónicos, ha ido recuperando cada parte de su corazón que tiene la esperanza de en un futuro volver a latir. Las ha recuperado y puesto en un cofre con una única llave que será aventada hacia la inmensidad del océano. Hasta hoy, nadie realmente ha conseguido conquistarla por más que lo intentaron, ni siquiera los hombres que han ido hasta ella han regresado triunfantes. Tal vez esta separación ya estaba escrita por Dios, quien decidió que el sol iluminaría el día y que la Luna iluminaría la noche y por ese motivo estarían obligados a vivir por siempre separados. Por ahora, nos envuelve el frío del desamor, pero pronto llegara la primavera que pronto le hará recuperar su brillo...